Vuelve a tu primer amor

Foto por Phil Eager

A Dios le interesa más nuestra relación con Él, que lo que podamos hacer por y para Él

Por Samar Dutré

Desde pequeñas emprendemos la búsqueda del amor verdadero. Las películas y novelas hablan de lo maravilloso que es encontrarse con él. Pensamos que solo podemos recibirlo de nuestros padres o de nuestro esposo. 

Sin embargo, aunque hayamos tenido padres amorosos y un esposo fiel, ellos no son capaces de llenar esa necesidad de amor que tenemos. 

En una ocasión escuché a Kay Warren contar que una pastora amiga había perdido a su esposo en un accidente, al oír sobre el suceso no pudo dejar de llorar, le dolía profundamente solo pensar que su esposo fuera el fallecido. 

Ese día descubrió que la relación con su esposo era más importante para ella que la que tenía con Dios. 

Pero ¿cómo llegamos a colocar a algo o alguien en el lugar que le corresponde a nuestro Señor? La Biblia registra que Dios le dijo a una iglesia lo mismo en Apocalipsis 2:4: «Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor». Tal vez hasta nos pasa como a esta iglesia quien se dedicó a trabajar por el Señor, pero se olvidó de mantenerlo como su primer amor. 

Es triste, pero nos vamos deslizando entre los afanes de la vida, y sin poner mucha atención terminamos alejándonos del verdadero amor. Y una vez que estamos lejos, lo que nos queda por hacer es lo mismo que hizo el hijo pródigo: reconocer que lo hemos ofendido y volver a enamorarnos de Él.

En un libro de discipulado que estudié, decía que a Dios le interesa más nuestra relación con Él, que lo que podamos hacer por y para Él. Entonces podemos analizar cada día esa preciosa relación, preguntándonos: Este día, ¿en qué momentos o circunstancias he visto la presencia de Jesús? ¿Qué cosas que hice o pensé no le agradaron a mi amado? ¿Qué planes tengo que debo platicar con Él?

Si mantenemos esta cercanía diaria nunca nos dirá el Señor que hemos dejado nuestro primer amor.


Tal vez también te interese leer:

En proceso de remodelación   (Tenemos un asesor de imagen personal)

Su amor me restauró   (¿Quién hace esto?)

Tal como soy    (Descubre lo valiosa que eres)

Somos únicas  (¿Sabías esto?)

Abrazando con las rodillas   (Descubre los beneficios del abrazo)

Ganando la lucha contra la bulimia    (La forma eficaz para escapar de esta adicción)

Eres admirable   (No dudes de esta aseveración)

Vales... y mucho   (Acepta esta verdad)

¿A quién agradar?   (Descubre a quién vale la pena agradar)

¿Importa lo de afuera?    (Aprende a valorar a ti y a otros de forma integral)

La patita fea   (¿Te has sentido así?)

Aprendiendo de Bach   (Descubre lo que te apasiona y hazlo)

El secreto del pajarito    (Busca tu canción)

Salsa picante   (La vida es una combinación de sabores)

¿Eres venenosa?   (El autoanálisis siempre es bueno)

Una cristiana en equilibrio   (Considera estos 6 consejos)

#SinFiltro   (La restauración de imagen es ese proceso que trata de recuperar algo de la imagen original)

¿A tiempo o a destiempo?   (La impuntualidad es un gran problema)

Anterior
Anterior

Confesiones de una hija de pastor, Capítulo 6

Siguiente
Siguiente

Confesiones de una hija de pastor, Capítulo 5