Una paloma rebelde (parte 7)

Foto por Regina Rodríguez

Foto por Regina Rodríguez

Medita en la importancia de ser compasiva

Por Julia Harris

Lee Jonás 4:5-11.

Después de enojarse y alejarse de la ciudad, Jonás se hace una enramada para observar qué sucedería. Dios hace crecer de forma milagrosa una calabacera que le da sombra y Jonás se pone feliz. Pero después, prepara un gusano y un viento caliente, se muere la calabacera y Jonás se vuelve a enojar.

Dios usa estos sucesos para enseñarle a Jonás una lección. Él se enoja porque muere una planta, pero no le importa que mueran todos los habitantes de una gran ciudad. ¡Qué incongruencia!

¿Has llorado porque se muere tu mascota, o porque se perdieron tus aretes de oro, pero no te importa que tu amiga no conozca a Jesús como su Salvador y vaya a pasar la eternidad en el infierno?

Dios es misericordioso y compasivo, lento para enojarse y lleno de amor inagotable. Que quede claro, Jesús no vino a condenar al mundo sino a salvarlo (Juan 3:17).

Debemos parecernos más a Dios y dejar de ser palomas egoístas y egocéntricas. Dios no quiere que nadie sea destruido, quiere que todos se arrepientan.

Que Jonás, la paloma rebelde, nos ayude a entender la importancia de ser compasivas, que nos duela el corazón al ver a tanta gente que no quiere tomar en cuenta a Dios y hagamos algo al respecto.


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